Pide más

Publicado: diciembre 20, 2019

11:28 de un sábado en la noche, tenía un borrador con un esquema de lo que escribiría pero una cosa es la que pienso yo y otra la musa que inspira. Siento que estas líneas representarán una de las más importantes que pueda heredarle a mi hija, a mis generaciones futuras. Ya el domingo pasado había dicho que escribiría acerca del pedir más y con el ejercicio para conectar con la gratitud ya tenemos una base para apuntar ahora todo lo que deseamos.

Antes, voy a hacer un paréntesis para explicar por qué siento tan valioso lo que con este escrito pueda aportar a los que vengan después de mí. Hay una frase que solía repetir mucho a manera de broma aunque alguna veces se me sigue saliendo, dice: -no me pudieron heredar una cuenta en dólares, pero me heredaron el ser desordenada-, la usaba tanto para debilidades como el ser comelona, terca, impaciente; hasta con lo físico cuando no aceptaba mis orejas,  decía: “¡Dios mío! no me pudo heredar plata, me vino a dejar estas orejotas”. Lo escribo y suelto las carcajadas porque realmente usaba la frase a manera de chiste. No obstante, en el fondo evidenciaban un total anclaje con situaciones por sanar que me impedían conectarme con la abundancia positiva; por el contrario, me llevaban al terreno de la abundancia negativa al enfocarme en la carencia, el reproche y la ausencia.

Como esas frases muchas van pasando de generación en generación, ningún miembro de la familia la usa con la intención de causarnos algún daño pero estas se instauran en nosotros, pasan a formar parte de nuestra creencia limitando nuestro encuentro con todo lo bueno que por derecho divino nos pertenece.

En este sentido, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, al nacer estamos absolutamente conectados con todas las leyes universales, pedimos y como por arte de magia todo se nos concede, si queremos comer, alguien nos da comida; lloramos, alguien nos carga, sucede automático, pedimos y nos dan (Mateo 7,7-12) “Pidan y se les dará; busquen y hallarán, llamen y se les abrirá la puerta. Porque el que pide, recibe; el que busca encuentra…” Este pedir está asociado con dar, porque dar es lo mismo que recibir, “den y se les dará (Lucas 6:38). Demás está decir que aplica no sólo para deseos. En la medida que demos – recibiremos, así como en la medida que juzguemos, seremos medidos. La abundancia que recibimos es la abundancia de nuestro corazón.

Todo esto se lee celestial. Sin embargo, es aquí donde entra la herencia, nos heredaron un millón de frases limitadoras que nos desconectan con nuestra esencia original.

No pida, espere que le den, sea educado”

El dinero es sucio, vaya y lávese las manos”

De la abundancia viene la escasez

“La gente no puede darse muchos lujos, porque los lujos lloran ante los ojos de Dios”

“No se ría tanto, el que se ríe mucho al otro día llora

No tengo dinero”

“Hay que arroparse hasta donde llega la cobija”

“Las cosas se tienen poco a poco

trabaje duro porque así es como va a ser alguien en la vida”

“las cosas se ganan con el sudor de la frente”

Sirve tomar la agenda donde hicimos el ejercicio de la semana pasada, agregar las frases limitadoras que nos heredaron para erradicarlas de por vida.

Yo decido heredar a las generaciones que están por venir comenzando con la forma en la que educo a mi hija un millón de frases que los conecten con la seguridad que todo está bajo el control de Dios. Si queremos ser coloquiales, usemos el famoso:  “Pida, usted no sabe cuando el universo está por dar”, lleva implícita el toque de esperanza, la certeza que solicitando lo que queremos obtenemos una respuesta, pues existe una Energía divina que se mueve a nuestro favor o el Dios proveedor.

Abundancia quiere decir mucho de algo, si enfocamos nuestra atención en lo que NO queremos, (No me gusta esta situación, no me gusta mi trabajo) le sumamos un poco de las frases limitantes (poco a poco voy a tener lo que quiero) es una bomba atómica, PUMMM! Nos estalla, trayéndonos más de esa situación.

Hacer enganche con la abundancia positiva, llevar nuestra atención a lo que deseamos alcanzar (quiero vivir rodeado de cosas buenas, me gusta tener un empleo maravilloso en el que me sienta bien con una remuneración extraordinaria) le agregamos (todo viene a mi fácilmente, siempre en ascenso, en evolución constante) es una buena forma de pedir desde lo positivo. A poco, para los que tenemos niños en casa, cuando nos piden algo de forma grosera nos cuesta dárselo, tal cual el universo, se hace el sordo cuando le emitimos ondas de negación.

Revisemos pues, el ejercicio que hicimos la semana pasada y pidamos sin límite. Selecciona tres áreas que quieras mejorar, tendemos a creer que porque un área de nuestras vidas tenga debilidades toda nuestra vida es un caos. Si estamos mal financieramente no quiere decir que tengamos problemas de salud, amor, con nuestros hijos, es decir, un área no afecta el todo, ver las cosas por separado nos ayuda a reconocer la grandeza que tenemos para enfocarnos y desear en el ítem que queremos mejorar.

Seleccionadas las áreas pidamos con color, forma, cantidad, características. Basta de pedir a cuenta gotas, al colocar los deseos en la hoja demos por hecho que sucederán, desear y soltar, las querencias del corazón quedan en las mejores manos.

Mientras hacemos nuestra lista de deseos, pensemos que no es lo mismo decir estoy buscando trabajo, pareja; que salgo al encuentro de una extraordinaria oportunidad para mí, lo que deseo me encuentra. Utilizar la palabra “buscando” nos mantiene en una búsqueda eterna de algo que parece no llegar jamás, al sustituirla por “me encuentra, viene a mi” estamos afirmando que somos un imán irresistible para atraer nuestros buenos deseos.

Describir con detalles lo que se anhela es vital y cuando el universo cumpla tus deseos, cuando todo lo que deseas aparezca sorpresivamente no huyas, no temas, tómalos, son para ti, te pertenecen.

Solemos dejar ir las cosas por miedo, temor o simplemente por no sentirnos merecedores. Pensemos en las veces que alguien nos dijo: yo te llevo, yo te ayudo y nuestra respuesta inmediata: -¡No gracias! cómo voy a molestarte-.

Alguien quiere obsequiarnos algo, dudamos pensando: “ujum y este regalo detrás de qué? Y suassss en la pensadera se va el regalo. Allá va, se está yendo, se fue y no volvió. Ofrecemos un servicio, nos preguntan ¿cuánto es?, o algo más simple ¿qué quieres de obsequio? Comenzamos, será que pido ésto o lo otro? será que estoy pidiendo mucho? Pide! Inténtalo, háblalo, exprésalo, ponga precio a su trabajo, conteste con seguridad lo que desea, lo más que puede pasar es que no pase nada. Si no sabes pedir lo que quieres nadie será adivino para complacerte.

Desterremos la herencia de frases que nos desconectan con lo que deseamos, pedimos y cuando recibimos no nos sentimos merecedores “esto es demasiado bello para ser verdad”. Aseguramos que es mentira y en falsedad se convierte. Fortalecer nuestro pensamiento con nuevas creencias es vital para pedir – recibir. Transmitir a nuestros hijos el cambio en nosotros es el mejor regalo que podemos hacerles para que vivan sus sueños sin condiciones.

A propósito de hacerle la carta al Niño Jesús, deseo que todo sume para que hagamos una carta detallada de los anhelos de nuestro corazón. Esto aplica para nuestros niños también, dejemos de condicionar sus cartas y sus sueños, enterremos el Santa tiene que darle cosas a muchos niños, no puedes pedir tantas cosas, el niño Jesús no podrá traerte todo eso, tienes que dejar juguetes para los demás” dejémoslos libres de expresar sus deseos y digamos: “Pide sin límites hijo, Santa va a traerte lo que él sepa será más útil para ti”

Finalmente, esa afirmación aplica para nosotros los adultos, pidamos que Dios va a concedernos todo aquello que contribuya con nuestra mayor felicidad en el plan divino de su propósito para cada uno de nosotros.

Aprovechemos la magia de la Navidad, al final de la carta coloquen un postdata que lleve el compromiso con sus deseos para que no se desvanezcan al llegar. Este año yo escribiré algo así como: “recibiré mis deseos con firmeza, sintiéndome merecedora de lo que he atraído a mi vida me comprometo a pedir y no huir cuando el universo ponga las oportunidades frente a mis ojos” Firmen la carta con sus nombres, colóquenla donde les de ilusión verla.

Pongánle mucho brillo color a sus cartas, dejemos salir el niño que llevamos por dentro, pidamos con fe. Ya mi hija hizo la suya yo haré la mía, le tomaré fotos y se las muestro. Me gustaría ver las de ustedes.

Pd: El siguiente domingo, profundizamos en el compromiso con nuestros deseos.

 ¡Luz, amor, valor y decisión!

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