Un deseo sin acción se desvanece como agua en la candela

Publicado: octubre 29, 2019

Diciembre es un mes en el que por tradición acostumbramos a proyectar todo lo que deseamos para el siguiente año. Quedaron invitados a elaborar una carta con todos sus deseos y al cierre de la misma establecer un compromiso con ellos.

Si hay alguien por aquí que como yo pidió muchas cosas para su 2015, 2016, 2017 y así sucesivamente entre ellas comer un poco más saludable y no lo logró que levante la mano. Fui sólo dos veces al gimnasio, la primera vez a preguntar cómo era el procedimiento para inscribirme y la segunda iba en camino pero al estar cerca sentí una voz del más allá que me decía: “a quién quieres engañarrrr, esto no es para ti” acto seguido me devolví. Sin duda alguna, no hay otra explicación que la falta de un compromiso con mi deseo.

Aún recuerdo que cuando comía las 12 uvas del tiempo, al ritmo de las gaitas y con cada uva que llevaba a mi boca en mi imaginación corrían los dibujos de cada deseo; en uno declaré querer un año sorprendente. Así tal cual sucedió, ¡me sorprendió! algunas cosas se cumplieron, en otras quedé como la canción de Ilan Chester “Anhelante”.

Uso el ejemplo de la vida saludable por ser el más común que pueda unirnos en la idea, vale aplicar el tema en lo más profundo en eso que quisimos de corazón y no pudo concretarse.

Siguiendo con el ejemplo básico, realmente quise tener un 2017 saludable pero no hubo empeño, mucho menos compromiso. Ahora estoy segura que de haber entendido la profundidad de la palabra compromiso el año pasado otro gallo cantaría, pues más allá de un acuerdo, un compromiso es una declaración de principios, faltar a un compromiso es faltar a nuestros principios.

Evidentemente, en este caso cuando no tenemos ningún tipo de principios con respecto a la salud, le pedimos a Dios tener el cuerpo de Vidafityactiva y Michelle Lewin, al mismo tiempo queremos más amor, un trabajo soñado, viajar por el mundo,  toda la larga lista de deseos que si es como la lista del repertorio de todas mis canciones favoritas es interminable. No obstante, entre la costumbre, flojera y falta de dominio propio terminamos cayendo en el típico “el lunes comienzo”, “mañana lo hago”. Ni hablar del amor o trabajo; nos hacemos un autosaboteo que se convierte en una extensión de lo mismo por la sencilla razón de no dar el paso extra que hace falta para alcanzar lo que ideamos. Comenzamos el año motivados a cumplir todos los deseos, en algún momento esa motivación por falta de un verdadero compromiso sólo se resumen en un la semana que viene me encargo de mi deseo; de esta manera vamos postergando ese algo que nos mueve el piso, postergamos la felicidad, porque no alcanzar un deseo es posponer lo que nos hace felices.

Yo me declaré culpable hace semanas atrás. Sin embargo, en este largo viaje de irme haciendo cargo de mis virtudes y sombras, de tomar todo lo que soy para convertirme en una mejor versión al revisar tanto lo que logré como lo que no, (que son mucho más valiosas y van más allá de ejercitarme o comer lechuga ambas cosas una tortura para mí) encontré que no me comprometí con muchos de mis deseos.

“La fe sin obras es muerta (Santiago 2:14-17) si uno dice que tiene fe pero no viene con obras ¿de qué le sirve? ¿acaso lo salvará esa fe?” Si bien es cierto que nuestros deseos están en manos de Dios, también es lo propio activar la energía para convertir nuestros sueños en concretas realidades.

¡Acciona en función de lo que deseas! ¿Quieres nuevas amistades? Inscríbete en cursos, ayuda a otros, ve a la iglesia, participa en fundaciones de buenas obras, asiste a lugares que te gusten donde puedas conocer personas con tus mismos intereses. ¿Quieres un nuevo empleo? Sal a su encuentro, comienza por actualizar tu síntesis curricular que puede que mañana Dios decida poner en tu vida un tren de la oportunidad, sólo tengas una hora para enviar tu ficha laboral y allí se fue tu tren ¡chu, chuuuu! por no estar preparado ni comprometido con acciones para consolidar el objetivo.

Elaborada nuestra carta o simplemente teniendo nuestros deseos bien claros, tenemos que comprometernos con acciones diarias para tales fines. Si deseas un bonito amor, además de visualizar todas sus cualidades no puedes cerrarle la puerta en la cara a quien te diga que linda eres; comienza por intentar dejarte conquistar. Y en el caso de los hombres, después que encuentras esa mujer que para ti es única, no puedes decirle que bonita eres y luego no accionar más allá de lo elemental.

Todos tenemos un deseo sin cumplir, uno de los mios essss: tarararánnn!!  (no le cuentes tus deseos a nadie) solo a la carta, la energía mueve tu mundo pero la energía de los demás también.

Un acuerdo es una promesa por cumplir. Volvamos a los principios de nuestros abuelos donde la palabra era un documento. Al final de la carta escribamos (cada quien lo escribe como le salga) hago el compromiso de cumplir con mis deseos reconociéndome como el único responsable de su materialización. Me comprometo a levantarme más temprano, a ser más disciplinado, a ocupar mi tiempo en acciones productivas,  menos tiempo para guachafa y más para la visión. Me comprometo a ser valiente, a no dudar de mi y de mis talentos, me comprometo a cumplir con lo que me hace sonreír.

Piensa en esto: lo que se fue, ¿se fue ó lo dejaste ir? Esa es la pregunta que tenemos que hacerle a nuestros sueños no cumplidos. ¿hicimos realmente todo lo que estuvo en nuestras manos para conquistarlos o nos quedamos de brazos cruzados?

Como la que da la idea tiene que ser la primera en dar el ejemplo, que este año pueda cumplir todos los deseos apuntados en mi carta y en lo más profundo de mi corazón. Me comprometo a ir por ellos con el doble de firmeza que he adquirido durante este período. Me comprometo a olvidar la frase: “será para mi otra vida” mis deseos los quiero en esta. Pon tu fe en movimiento, da el primer paso luego Dios te ayudará a gatear, caminar, cuando quieras ver estarás corriendo un maratón de puros deseos cumplidos.

Para cerrar este encuentro en el que desde el alma espero sumar a la existencia, porque cada vez que comparto un sentimiento siento que sigo creciendo, me ayudo yo practicando lo que escribo y al extenderlo doy de lo que recibo de Dios, no hay forma más bonita de transformarse uno que dando a otros. Somos uno, dar es lo mismo que recibir; comparto lo más valioso que nos dio  Steve Jobs antes de partir que nos impulsan a elevar la calidad de nuestros deseos y en nuestro compromiso con ellos:

«He llegado a la cima del éxito en los negocios. A los ojos de los demás, mi vida ha sido el símbolo del éxito. Sin embargo, aparte del trabajo, tengo poca alegría…Dios nos ha formado de una manera que podemos sentir el amor en el corazón de cada uno de nosotros, y no ilusiones construidas por la fama ni el dinero que gané en mi vida, que no puedo llevarlos conmigo. Solo puedo llevar conmigo los recuerdos que fueron fortalecidos por el amor. Esta es la verdadera riqueza que te seguirá; te acompañará, le dará la fuerza y la luz para seguir adelante. El amor puede viajar miles de millas y así la vida no tiene límites. Muévete adonde quieras ir. Esfuérzate para llegar hasta las metas que desea alcanzar. Todo está en tu corazón y en tus manos”

Vivamos con Buena Vibra y Buena Fe

Un gran abrazo de corazón a corazón.

Mariell Jordán

@sumandomasvida

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